Por las tardes, mientras la lluvia choca con frecuencia el reves de mi ventana, suelo pensar en el futuro, veo con detenimiento el reflejo de mi rostro que el vidrio transparente me regala...no me agrada mucho a decir verdad. Me duele tanto admitir que me haces falta...y me duele aun mas el saber que simplemente a ti no te interesa, porque ni siquiera estas enterado de mi existencia. Me avergüenza el hecho de aceptar que no sé exactamente el momento en que puse toda mi fe en ti, en que todos mis sueños dejaron de relacionarse con mi felicidad y empezaron a relacionarse con tu felicidad, lo primero que pensaba por la mañana era en la falta que me hiso tu calor en la fria noche...cuando veia la primera estrella del anochecer, mi deseo no era sino el tenerte junto a mi...me bastaba verte a lo lejos dentro de mi mente, me conformaba simplemente con imaginar la conformidad y lo acogedor que seria estar entre tus brazos, entre tus manos...pero...
Un día tus manos se volvieron cada vez mas frio, tu sonrisa cada vez se apagaba mas, y una tremenda necesidad de consolarte me volvia loca durante las largas horas que la noche me deparaba. Miraba con inpotencia como tu mirada se hacia mas falsa, y al verte a travez de este muro, notaba que llevabas todo un mundo en tus hombros... Sé que por mas que golpee, este cristal que nos separa, no se derrumbará nunca, tambien sé que aunque por mas que te llame, tu nunca te volverás a verme...a pesar de eso, a pesar de que nunca te llegue a abrazar, a pesar de que mis gritos jamás podras escuchar, aun así, te enviaré este réquiem, qué con las notas melancólicas que el viento me regalo, te eh compuesto.
Los mundos en donde estamos encerrados son completamente diferentes, tu rozas la felicidad de la libertad, mientras que yo vivo en una especie de jaula para aves, y seguramente no podre salir en mucho tiempo; las personas que me rodean parecen regocijarce al ver mi sufrimiento por tu ausencia, y yo ya estoy mas que harta, tantas señales eh mandado y ninguna respuesta eh recibido, tantas lagrimas eh derramado y todas parecen haber sido en vano... Puedo sentir la horrible sensación que produce un final predecido... yo sé bien que ya no estarás, y lo horrible de todo esto es que aun así me obligaran a vivir sin ti.
...
Los meses han pasado y tu clásica ausencia me sigue dañando como el primer día... lamentablemente me eh acostumbrado a las camas frías en la noche, a los atardeceres sin abrazos y a un despertar sin un beso... Sonará estúpido y demaciado trillado decir que sin ti la vida no vale la pena; el réquiem que te habia compuesto lo eh modificado, y al escucharlo recuerdo lejanamente cuando mi mente tenia en poder suficiente de traerte hasta aqui a mi lado...pero tal parece que al final, no era la persona tan fuerte que habia imaginado.
La horrible sensación de un final anticipado solo puede provocar... me siento frente al muro de cristal que nos separo durante una eternidad, pongo mi mano en el esperando inutilmente que tu vuelvas y te pongas del lado contrario del vidrio, las lágrimas se vuelven a acumular en mis ojos, nadando inagotablemente hasta que una le abre el paso a las otras e inundan mis mejillas y rostro en sí...
Suspiro lentamente y cierro los ojos, sabes... existe algo que siempre te quise decir, algo que nunca tuve el valor suficiente para gritarlo... "Te amaré para siempre"... fueron mis últimas palabras... tal vez mis palabras logren pasar estos muros, y estas fronteras que nos separaron, nos separan y nos separarán, y tal vez, solo tal vez, recibas mis palabras por pura casualidad... por eso, en mi lecho de muerte repito mis últimas palabras cantando el réquiem que compuse para ti... por eso quiero enviarte un réquiem...
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